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Reyes de Portugal y con ganas de conquistar Europa

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As.com

Hoy recordamos la época en la que Falcao, James y Guarín estuvieron en el Porto haciendo historia.

Haciendo semejanza a lo que Boca Juniors había hecho con los colombianos hace más de 20 años, el Porto lo hacía a finales de la primera década del 2000:

  • Julio de 2008, el Porto ficha a Freddy Guarín. El puertoboyacense que apenas tenía 22 años llega a Portugal luego de estar dos temporadas en el Saint-Étienne.
  • Un año más tarde los “dragones azules” fichan a Falcao García. El jóven delantero, que contaba entonces con 23 años, figuró en 111 partidos, marcando 45 goles, con la camiseta del River Plate.
  • Y de nuevo, un año después, en julio del 2010, Porto ficha a un tercer colombiano, esta vez un 10: James Rodríguez llega al Estadio do Dragao luego de su paso por Banfield.

Empezaba la primera temporada (2010-2011) en la que estos tres colombianos compartían camerino en Portugal. Comandado por Villas Boas, el Porto iniciaba su camino por la liga con 6 victorias seguidas. Victorias que daban una muestra de lo que se podía esperar de este equipo que estaba repleto de sudamericanos. La Primeira Liga iba a dejar como campeón -invicto- a los “dragones azules” con 84 puntos de 90 posibles, producto de 27 victorias y apenas 3 empates.

Con un fútbol que era hermoso de ver, el Porto volvía a codearse con los grandes del viejo continente. Primero en su grupo de la Europa League con 16 puntos (5 victorias y un empate) y, de nuevo, invicto. En la siguiente fase se enfrentaba al Sevilla, avanzaba con un empate pero que lo dejaba progresar por el gol de visitante. En octavos se encontraba al CSKA Moscú: 3-1 a favor de los dirigidos por Villas Boas. En cuartos volvía a disputar una serie frente a un equipo ruso, Spartak de Moscú: el Porto avanzaba sin despeinarse con un 10-3 global arrasador. En semifinales 3 de los 4 equipos eran portugueses, el restante era el Villarreal, último obstáculo de los tres colombianos que soñaban con jugar la final de la Europa League. El Porto volvía a ser superior sin mayores problemas y esperaba al Sporting Braga en el último partido que tendría lugar en Dublín. 

*En absolutamente todos los partidos -15 en total-, desde la fase de grupos hasta la final, por lo menos uno de los tres colombianos marco en los partidos. Mejor dicho, en cada uno de esos 15 partidos hubo por lo menos un gol cafetero.

Llegaba el miércoles 18 de mayo y el Estadio Aviva -Dublín Arena- esperaba a ambos equipos portugueses. Guarín y Falcao titulares, James al banco. Mientras tanto, en Colombia buscábamos permisos en la oficina, citas médicas, incapacidades, dolores de estómago o de cabeza, todo con el fin de que pudiéramos ver el partido. Esa copa, que años antes ni sabíamos quién quedaba campeón, ni qué equipos jugaban, ni mucho menos cómo se clasificaba, ahora la mirábamos como si fuera la final de la copa del mundo. Tres colombianos, así como usted o como yo, podían ser campeones de la Europa League. Qué Champions, qué mundial. ¡Era la Europa League! Y tres colombianos la podían levantar.

Faltaba poco para el fin de los primeros 45′. El mediocampista colombiano, moreno, de metro ochenta y tres de altura, con el 6 a la espalda, robaba el balón en mitad del campo y empezaba a correr por la banda derecha, a su lado Varela, en la otra banda Hulk, y en la mitad el “Tigre”. Guarín notó que todavía no era momento de lanzarle la pelota a Falcao, así que frenó, enganchó, la acomodó con la zurda y Falcao -tal cual crack- midió los milímetros para que el línea no levantara el banderín; y el 6 la levantó con la derecha. El balón viajó, pasó por encima de los defensas del Braga y vimos una melena que se movió. Falcao -con ese movimiento que ya nos tenía acostumbrados- saltó, de la cadera para abajo desacomodado, como aquel niño que apenas aprende a cabecear, pero de la cadera para arriba seguro, certero, infalible, sólido, la impactó. Moraes nunca llegó. El Tigre cayó al piso y en ese instante no solo escuchó el grito de los hinchas del Porto, si no también el de todos los colombianos. En su cara y en su carrera desesperada se notaba lo que significaba ese gol.

Y yo sé que ese 18 de mayo, a las 2:29 de la tarde, usted gritó ese gol como si hubiera sido el del Junior, de Nacional, de Santa Fe o hasta del mismo Itagüí Ditaires, de ese entonces. Y es que faltaban los que nos iba a hacer gritar con la Selección… No nos imaginábamos lo que nos faltaba con aquellos tres cracks.

El partido terminó, el Porto levantó la copa y usted, que estaba en esa tienda de la esquina, en su casa o al frente del televisor en la oficina, vio en la pantalla a los tres colombianos: uno con su cresta típica -dueño de la asistencia del gol-, otro con cara de niño pero con una zurda mágica, y el otro, el goleador que llevaba una esqueleto, que los que algo saben de inglés la traducían como “Con Jesús nunca estarás solo”.

Cuatro días después el Porto vencía 6-2 al Vitória Guimarães y era campeón de la Taça de Portugal. Falcao, James y Guarín, conseguían el triplete. Por la Supercopa de Europa esperaban al Barcelona, contra el cual caerían 2-0, partido que ni James, ni Falcao jugaron.

Y con apenas dos años juntos, los tres colombianos tuvieron una época dorada: 2 Primeira Liga, 2 Supercopas de Portugal, 1 Taça de Portugal y 1 Europa League. 310 partidos, 125 goles entre los tres. Mejor gol de Europa para Guarín; Falcao máximo goleador por temporada en la historia de la Europa League; y James jugador revelación del año. Qué equipo. ¡Qué Porto soñado! ¡Qué cracks!