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La leyenda de “Casimoto”: José Kaor Dokú

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Foto de: Carlos Insignares

UNO DE LOS “PRIMEROS CAMPEONES” DEL FÚTBOL COLOMBIANO FUE HOMENAJEADO ANOCHE EN EL EMPATE A UN GOL ENTRE EL JUNIOR Y SANTA FE EN BARRANQUILLA

93 años y contando, una cifra que marca una gran historia que está detrás de un personaje que vivió y sintió como pocos poder gritar ¡CAMPEÓN! y con la dicha de ser el primero en nuestro país, ese es José Kaor Dokú, el ex mediocentro, talentoso #6 y gran recuperador de aquel equipo campeón en 1948 de Independiente Santa Fe, el cual empezó a marcar el rumbo en una larga y exitosa historia de este club.

De por sí su nombre suena poco común, aunque la verdad es que nació en la Costa Atlántica de nuestro país, más precisamente un 16 de mayo de 1924 en el municipio de Usiacurí, pero con la salvedad que tiene origen japonés (por su padre quien si nació en el Japón), incluso fue considerado como el primer futbolista del Japón que jugó en Colombia y que además tuvo la gran alegría de salir campeón en el primer torneo profesional que se disputó en suelo colombiano.

independientesantafe.com

Desde muy pequeño su vida se relacionó con el fútbol, especialmente cuando contaba con 10 años y viajó a Barranquilla con su padre y empezó a estar inmerso en equipos aficionados, llegando a compartir en el Nariño con Roberto el “Perro” Gamez, jugador que también militó y fue campeón en el elenco “Cardenal” y que fue uno de los principales responsables para la llegada de Doku al conjunto capitalino.

Esta llegada curiosamente se dio cuando “Cuasimoto”, como le decían y según el propio jugador fue gracias al periodista Carlos Arturo Rueda, estaba enlistado en la Armada colombiana, otra de sus pasiones y donde también tuvo su experiencia, tanto en la Guerra de Corea, como en el propio equipo de la Armada, donde anduvo posterior a su “retiro” disputando la denominada Liga Militar.

Estando en la capital y según contó en una entrevista al diario El Tiempo en 2013, aburrido por el frío, decidió salir del Comando de la Armada, ubicado entonces en la Carrea Séptima con calle 26, y andando por las frías calles capitalinas se encontró con Gamez, quien le preguntó si estaba activo y el le comentó que efectivamente había jugado ante peruanos y brasileños cuando estaba en la Armada en Leticia, por lo que el “Perro” lo recomendó al elenco “León”, donde lo probaron días después de ese encuentro, esto con permiso exclusivo del Comandante de la Armada, y fue tan buena la prueba, realizada en Fontibón, que anotó su único gol olímpico y descrestó, ganándose el lugar en el primer equipo que dirigió el estratega peruano Carlos Carrillo.

archivo de: Biblioteca Nacional de Colombia

No inició como muchos esperan, es decir como figura indiscutida y titular, sueño de cualquier futbolista que llega a ser profesional, esto fue básicamente porque se convirtió en el habitual recambio de Antonio de la Hoz, otro con una rica historia en el club, pero si alcanzó a jugar un gran número de partidos en su primera etapa, que abarcó entre 1948 y 1951, época donde tuvo la oportunidad de compartir con otros históricos del fútbol colombiano como Pedernera, Pontoni, el propio “Chonto” Gaviria, de quien decía era su ángel por la cantidad de goles que sacaban, además del inglés Charles Mitten, quien curiosamente también sirvió para su país, pero en la Fuerza Aérea británica.

Para 1952 se va del elenco capitalino, pero no precisamente para otro equipo, sino para hacer parte de la Armada colombiana con el batallón que luchó en la Guerra de Corea, no tanto en el frente de artillería, pero si en cuestiones administrativas estando por casi 4 o 5 años en dicha institución, de donde pudo ser reconocido durante varias oportunidades.

El Heraldo

Tras su época en la Armada, decidió retornar a la capital, donde pasó, en principio, sus últimos años como jugador de Santa Fe hasta su retiro a finales de 1953. Posteriormente estuvo involucrado nuevamente en la Armada, donde disputó algunos torneos y olimpiadas militares, aunque tras unos cuantos años, otra leyenda del fútbol colombiano, el doctor Gabriel Ochoa Uribe decidió llevárselo a Millonarios, donde estuvo entre 1956 y 1957, aunque fue en el rival de patio, Santa Fe, donde consiguió una de las cosas que él mismo califica como de gran valor en el fútbol y que le dejó este deporte: EL PRESTIGIO.

En el más reciente partido por fin recibió el reconocimiento que había pedido hace poco tiempo y que, tratándose de lo que hizo para el fútbol, ser considerado una leyenda viva de Santa Fe, además de ser el único sobreviviente de aquellos primeros campeones en una liga profesional de fútbol en Colombia, teniendo la oportunidad de estar con el plantel y en el estadio Metropolitano de Barranquilla, en la región de donde es oriundo y donde su nombre, no solamente por ser tan particular, seguirá siendo recordado como una verdadera leyenda.

DATOS: José Kaor Dokú según registra oficialmente el elenco “Cardenal”, disputó un total de 77 partidos como jugador de Santa Fe, traducido en 6509 minutos.

Además recibió en la embajada japonesa en  Bogotá una condecoración que le otorgó el emperador del Japón Akihito.

Finalmente otra curiosidad es que en 1952, en plena Guerra de Corea logró visitar Takehara, ciudad de origen de su padre, la cual está ubicada nada más y nada menos que en la histórica Hiroshima.

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