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Havertz y la redención

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El sábado, Tuchel y sus chicos arribaron a Oporto para arrebatarle con mucha autoridad la gran final de la “Uefa Champions League” al todopoderoso Manchester City. Hubo diversas figuras, seguramente N’Golo Kanté estará en boca de todos después de exhibir un asombroso despliegue físico y técnico en cancha. No obstante, entre todo ese acervo de calidad  “Blue”, Kai Havertz es la ficha que más encomios merece: Más, por su drástica transformación luego de un comienzo de temporada desastroso, donde no hizo valer aquel dineral que Román Abramóvich abonó por él. Quizás, Havertz no goce de vastas estadísticas o múltiples adeptos a su juego, sin embargo, ante el City mostró su valía; se topó con un escenario inmejorable y sin temor alguno supo resolver.

El alemán nunca fue indiscutible en el sistema de Lampard, esa magia tan peculiar de un mediapunta no lograba calar en arcas “Blues”; Más aún, el Covid-19 y  las lesiones fueron un verdadero varapalo que terminaron por menguar su calidad futbolística. El tiempo transcurría y aquel joven de Leverkusen que enamoró al mundo del fútbol con su elegancia e intrépidas jugadas, ahora parecía desvanecerse entre un mar de críticas que clamaban con asedio su pronto adiós. Esos 43 goles y 27 asistencias quedaban en el olvido luego de solo aportar un gol y dos asistencias en diez partidos con el Chelsea.

A pesar de las vicisitudes, la confianza hacia el alemán seguía siendo firme; para Rudiger lo de Havertz era un problema de adaptación: “Esta es su primera experiencia en el extranjero, sólo ha estado en Alemania hasta ahora.” En cuanto a Lampard, para él era necesario que primara la paciencia con el ex-Leverkusen: “porque es un talento con una calidad top que ha venido a esta liga”. Sin embargo, los malos resultados empezaron a inundar a un Chelsea que,  frente a la difícil situación optó por prescindir de la leyenda “Blue”.

Así pues, Tuchel después de cuatro meses de inactividad hacía presencia Stamford Bridge a fin de cambiar el rumbo de un equipo que paulatinamente se venía abajo. Con la llegada del alemán muchas cosas se transformaron, desde la defensa hasta el ataque, donde el mayor beneficiado fue Havertz, pues, finalmente aquella promesa del Leverkusen que en el pasado tantos elogios se llevó, ahora empezaba a firmar grandes actuaciones. Primero contra Everton y Atlético Madrid, en cuyos encuentros género ocasiones claves de gol y expuso una versión más osada de sí mismo.

El sábado, frente a la mirada de 16.500 espectadores, Kai Havertz dejó atrás toda duda o temor, salió dispuesto a ganar o morir, y como un verdadero campeón apareció en el momento y lugar indicado para marcar el único y definitivo tanto que le dio a Chelsea su segundo orejona. Hoy, Harvertz puede vislumbrar el horizonte sabiendo que la tardanza ha tenido su premio y que seguramente el mañana traerá buenos augurios.