Inicio Copa del mundo Fútbol femenino en Colombia, rentable en manos de otros dirigentes.

Fútbol femenino en Colombia, rentable en manos de otros dirigentes.

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Por más que el ministro del deporte insista en el apoyo y desarrollo del fútbol femenino, a los dirigentes ni se les pasa por la cabeza un proyecto serio y mucho menos una liga que cumpla a cabalidad con el profesionalismo de las nuestras. 

Mientras el fútbol masculino comenzó el primero de los dos torneos que jugarán en el año en enero, y que terminará en diciembre; el fútbol femenino tendrá que esperar a julio y con un panorama nada alentador para ser una liga de verdad y profesional, y con la pereza dirigencial para hacer un pobre torneo de tres meses donde la Dimayor pareciera hacerlo por cumplir con los requisitos Conmebol para que los clubes masculinos puedan participar tanto en Libertadores como Sudamericana, y no por propia convicción de generar un torneo sólido y competitivo a nivel mundial.

Justamente hoy, la Dimayor comunicó que la Liga ‘Profesional’ Femenina de Fútbol, tendrá inicio el 18 de julio y habrá competencia hasta las primeras semanas de septiembre… Nuevamente una liga de menos de 3 meses, esta vez, ni siquiera 2.


¿No es negocio el fútbol femenino?

Algunos despistados y desubicados, buscan entre sus argumentos que el fútbol femenino no es igual de rentable al masculino o algunos tantos sumergidos en la ignorancia dicen que las mujeres no saben jugar al fútbol y que es deporte de hombres pero cada pazguato con su problema mental, así como Gabriel Camargo, ex congresista y dueño del Deportes Tolima, hace unos años refiriéndose al fútbol femenino dijo que este era un ‘Caldo de cultivo del lesbianismo’, lo peor de la frase es que por más escozor que generó en el país, nadie le pidió que se disculpara por sus palabras o las mentiras, por que es tan normal en nuestro país faltar a la verdad y hablar con estupideces que luego pasa alguna otra cosa y la mirada cambia de rumbo.
Se debe comenzar por romper esos mitos y mirar todo el dinero que generan los negocios enfocados en el público femenino, basta con visitar un centro comercial y darse cuenta que el 80% de los almacenes son para ellas; y sí el fútbol se maneja igual así no nos guste, el fútbol es dinero, es ese mercadeo disfrazado de pasión, donde se le vende al hincha hasta la mayor estupidez y de seguro esta será comprada, los hinchas somos vistos como el dinero y el comprador que jamás recibirá retribución en la inversión, un negocio cada vez más privado que se basa en lo público, de allí nace la queja y el pensar que el deporte es de todos y no de uno pocos, por ahora la palabra fútbol no es marca registrada de la FIFA.

Mientras el fútbol masculino tuvo una caída del 23%, con el fútbol femenino ocurrió todo lo contrario en sus ventana de mercado de traspasos, así lo informó la FIFA. Con respecto a 2019, el gasto  aumentó casi en un 24% a pesar del momento económico provocado por la pandemia. Se logró 1.035 traspasos internacionales con 94 nacionalidades diferentes, lo que aún más internacional el deporte.

El fútbol femenino parece naufragar e ir en un camino sin rumbo esta dirigencia (la mayoría) que no ven en éste su negocio y poder sacar tajada de este, así como lo han hecho con el pésimo fútbol profesional masculino colombiano, donde el dinero de derechos de tv, ventas de jugadores y etc, debería ser invertido de nuevo en los clubes, en elementos para crecer como equipo, y sobre todo ser competitivos a nivel internacional.

El negocio del fútbol en nuestro país no ha sido explotado y ni se tiene idea de cómo  llegarle a los patrocinadores y grandes marcas para que pauten, no hay interés en crecimiento ni siquiera en el masculino, que es de donde los dirigentes como Pimentel, Cadena y personajes de esta estirpe, sacan el dinero para sus camionetas de último  modelo o para las caballerizas o viajes al extranjero, mientras sus jugadores son contratados por salarios mínimos, evadiendo prestaciones sociales y dejando deudas a diestra y siniestra sin que la dirigencia del fútbol colombiano se preocupe por el buen manejo y respeto de los verdaderos dueños del show, los futbolistas.

¡Con tan poco se ha hecho mucho!

El fútbol femenino fue el aliciente antes de la época dorada de José Néstor Pekerman, las nuestras clasificaban a mundiales sin tener una Liga profesional, diputaban los JJOO y era la única representación en el fútbol ya que los nuestros no clasificaban a ningún torneo internacional.
Sin Liga, sin ser profesionales y con pocos años, ganaron la medalla de oro en los juegos Panamericanos de Lima en 2019, ganando en la final a Argentina. También logró dos subcampeonatos de la Copa América Femenina en las ediciones de 2010 y 2014, que lograron tambien la clasificación a los Mundiales de 2011 y 2015, y los Juegos Olímpicos de 2012 y 2016, así mismo fue la primera selección de Sudamérica campeona del Campeonato Sudamericano Femenino Sub-17

La Liga Española cuenta con más profesionales jugando en el fútbol femenino que jugadores en la Liga masculina, lo que marca que Colombia es vista a nivel europeo como un atractivo para llevar jugadoras a sus clubes y solo con una liga de pocos meses.

La FCF, aunque otro ente marcado por problemas, debería tener el control absoluto del fútbol femenino, pudiendo negociar con otros patrocinadores de forma independiente del masculino, buscando un canal verdaderamente comprometido con las futbolista y no solo que transmita uno o dos partidos por fecha.
El negocio está, el público objetivo está más que demarcado y las multinacionales con un proyecto estructurado donde su imagen a nivel nacional sea el apoyo a la deportista mujer pueden invertir muy fácil, pero nadie arriesga la imagen estando al lado dirigente de la Dimayor que en cualquier momento pueden dañar el nombre de la marca por comentarios salidos de tono o por la poca redistribución dentro de los clubes. Por ello, el fútbol femenino aún mantiene la visión de una liga cortoplacista.