De la ilusión a ser campeón, gracias al corazón

Sufrí, lloré. Celebré y ahora digo campeón. 

Por: Cristian Murillo

A diferencia de muchos hinchas del fútbol, yo no empezaré mi historia contando cuál fue el primer día que visité el estadio. Por mi lado, voy a contarles la historia de un hincha que como muchos otros se enamoró de un equipo que sigue hasta el final. Pero que, a diferencia del resto, tiene algo en especial: fe.

Yo, como muchos otros nacieron y crecieron siendo hinchas de algo que, siendo sinceros, era más que todo una ilusión. El equipo al que le soy fiel para el año en el que yo había nacido llevaba 19 años de sequía. Yo, como muchos de mi generación, crecí siendo hincha de un equipo que no dejaba nada fácil, que a pesar de jugar bonito al final siempre le faltaba algo para lograr ser campeón.

Ser hincha de un equipo que duró 37 años sin sumar una estrella en su escudo no es nada sencillo, nacer siendo hincha de un equipo al que nunca has visto campeón no es para cualquiera. Siendo objeto de burlas y desilusiones. Donde las alegrías casi siempre terminaban en tristezas. Sin embargo, a pesar de tan grande sequía, de tantos fracasos, nunca hubo frustración. Tanto el equipo como sus hinchas nunca nos rendimos, y, junto con ellos, siempre levantamos la cabeza para ponernos de pie después de caer.

Yo no soy hincha de mi equipo por sus títulos o por su historia. Yo soy hincha de mi equipo porque éste tenía algo que ningún otro equipo lograba tener: corazón, deseo, anhelo, humildad y garra para nunca dejarse vencer por sus pérdidas. Un equipo que junto con sus hinchas siempre tenían la ilusión de volverlo a ver en lo más alto, y que por más años que se sumaran a su cruz nunca se rindió, nunca desistió, y siempre luchó por salir de su desdicha, hasta que lo logró.

Hoy, soy hincha de uno de los equipos más campeones de los últimos años, un equipo acostumbrado a levantar copas, que ahora no sólo juega bonito sino que también triunfa. Ya ese centavo para el peso no falta. Un equipo que la crisis la mira como un simple recuerdo. Ahora, soy hincha de un equipo que me agradece con triunfos el no rendirme, el siempre haber tenido la fe y haber creído que sí se podía. Ahora, después de tantas desventuras, soy hincha de un equipo que te valora no por el número de seguidores, sino por su fidelidad.

Hoy mi equipo me agradece por haberlo acompañado en las malas, y ahora es mi turno de agradecerle a mi equipo por las innumerables cosas buenas. Es por eso que te digo: muchas gracias Independiente Santa Fe.

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Abogado, Derecho Deportivo. Twitter: @RubnCamacho. Escritor en http://www.saquedemeta.co

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