Inicio Barcelona Barcelona y la dicha de volver a sonreír

Barcelona y la dicha de volver a sonreír

401
0
Compartir

Una final de Supercopa aparentemente ganada, que sin siquiera imaginarlo terminó siendo una dura derrota  en tan solo tres minutos ante el Athletic Club de Bilbao. El latente adiós de su mejor jugador, cuatro golpes propinados por su némesis (PSG) en “Champions”,y la detención de su presidente, Josep María Bartomeu, a causa de su desleal acto en uno de los escándalos deportivos (BarcaGate) más altisonantes de esta presente temporada. Sin duda alguna, el Fútbol Club Barcelona no vive la mejor situación en sus 122 años de historia. Sin embargo, la vida tiene sus altibajos, sus idas y vueltas, y sus giros repentinos. El éxito no traza un solo camino a la victoria, más bien, son sendas vastas, difíciles y extensas. Pero que al final tienen guardada una fructífera recompensa para quienes se han partido el lomo una y otra vez.

Messi y compañía durante toda esta temporada conocen el sin sabor de la desdicha; saben que hay días buenos como días malos, cuyos instantes no pretenden ser recordados. Pese al sufrimiento ante Sevilla, Barcelona ha evocado una nueva sonrisa, que trae buenos augurios al hincha azulgrana, quien puede apagar el televisor y sentir la consecución de un gran trabajo; el cual tardó bastante tiempo, a pesar de la incertidumbre táctica de Koeman y las reiteradas lesiones. Contrario a la opinión pública, el casi inquisitorial esquema del 3-5-2, fue un acierto sustancial para el entrenador holandés, cuya idea cuajó como anillo al dedo en la plantilla.

Sin embargo, hace meses el rumbo azulgrana era incierto, pues los repentinos cambios en el sistema táctico o la ineficacia de los mismos dejaba mucho que desear para las aspiraciones del club: Cuando se vislumbraron los primeros traspiés, la crítica no dudó en sacrificar las ideas y decisiones de Koeman; señalando el desorden defensivo, las ineficientes transiciones y las determinaciones tácticas. Luego se filtró el contrato de Messi y las cosas terminaron de empeorar en “Can Barca”. Todo estaba del revés y aparentemente nada ni nadie podrían detener la terrible tormenta mediática y económica que azotaba al Barcelona.  A pesar de depositar su confianza en los jóvenes -menos en Riqui Puig- para el mundo del fútbol no eran suficientes los esfuerzos del equipo y el timonel holandés.

Es entonces que, la derrota ante Sevilla en la ida de las semifinales de Copa del Rey, la goleada en octavos de “Champions” contra PSG y la detención de Bartomeu,  fueron las gotas que terminaron por derramar el vaso y hundir a un club, cuyas aspiraciones de gloria poco a poco estaban cayendo por la borda. Sin embargo, pese a las asperezas, Barcelona no temió por el futuro y mantuvo el ceño en alto hasta el partido de vuelta de las semifinales de Copa del Rey,  donde un esquema revolucionario y el hambre por ganar, se convirtieron en el impulso necesario para remontar un resultado que parecía imposible.

Con el gol increíble de Dembele, el testarazo en el tramo final de Piqué y la aparición sorpresiva de Braithwaite, el club catalán logró vencer al escepticismo y sobreponerse a las vicisitudes que tanto lo venían persiguiendo. Messi y Barcelona han vuelto a sonreír en un momento inolvidable, el cual llama a la esperanza y busca menguar las malas sensaciones.